Me encantan los viajes en carretera, esa sensación de estar suspendida en el tiempo, en transición constante; esa obligación de no estar pensando en el pasado o aventándote al futuro: simplemente disfrutando el presente. Cuando estoy cansada de correr, me encanta manejar kilómetros y kilómetros para recordar que lo importante de la vida no es llegar al final del camino, sino disfrutarlo.
Deja un comentario